
El duelo no tiene un tiempo fijo ni una forma correcta. Hay personas que lloran mucho y personas que no pueden llorar. Hay duelos que aparecen meses después, cuando creíamos haberlos superado. Y hay pérdidas que el mundo no reconoce como tales — una relación que no era oficial, un proyecto que nunca llegó a ser, una versión de ti que tuviste que soltar.
Acompañarte en el duelo no significa ayudarte a “superarlo” rápido. Significa estar presente mientras atraviesas algo que duele, entender lo que estás viviendo y encontrar la manera de seguir adelante sin tener que olvidar.
¿Qué trabajamos?
- Pérdida de un ser querido (reciente o no elaborada)
- Duelo por separación o fin de una relación importante
- Pérdida de un trabajo, un proyecto o una etapa de vida
- Duelos no reconocidos: abortos, mascotas, identidades, vínculos complicados
- Duelo anticipatorio (cuando alguien está gravemente enfermo)
- Culpa, rabia o confusión dentro del proceso de duelo
- Duelo complicado o que se siente “atorado”
¿Cómo funciona?
El proceso de duelo es muy personal. Algunas personas necesitan un espacio para expresar lo que sienten; otras necesitan entender lo que les está pasando; otras necesitan herramientas para funcionar mientras atraviesan el dolor. Adaptamos el trabajo a lo que tú necesitas en este momento.
¿Para quién es?
Para cualquier persona que esté atravesando una pérdida, sin importar si “merece” o no sentir lo que siente. El duelo no tiene jerarquías. Si algo te duele, ese dolor es válido y merece atención.
Si estás cargando una pérdida, no tienes que hacerlo en silencio. Escríbenos y empezamos cuando tú quieras.
